"No necesito hablar
ni mentir privilegios;
bien me conocen quienes
aquí me rodean,
bien saben mis congojas y mis flaquezas.
Eso es alcanzar
lo más alto,
lo que tal vez nos dará el cielo:
No admiraciones ni
victorias
sino sencillamente ser admitidos
como parte de una realidad
innegable,
como las piedras y los árboles.
(De "Llaneza", Jorge luis Borges)

miércoles, 16 de diciembre de 2009

"Los Héroes Globales"

Síntesis y comentarios sobre un informe de "The Economist" sobre emprendedorismo

A pesar de la crisis mundial, el emprendedorismo disfruta de un renacimiento alrededor del mundo. La aspiración de los emprendedores no es sólo hacerse rico; ellos quieren jugar un rol importante en el forjamiento de un nuevo mundo. El emprendedorismo es una fuerza poderosa tanto para hacer el bien como para obtener resultados (for doing good as well as doing well).

En 1942 Joseph Schumpeter dio la alarma sobre los peligros de la burocratización del capitalismo y la posibilidad de matar el espíritu emprendedor.
En vez de tomar los riegos de la “destrucción creativa”, los economistas keynesianos aunaron a las grandes corporaciones con los grandes gobiernos, afirmando que podían proveer orden y prosperidad.

Las perspectivas han cambiado y todo hace suponer que los emprendedores schumpeterianos están una vez más, conectándose por el globo.
Desde la revolución reaganeana-teacheriana de los ochenta, los gobiernos de casi todas las ideologías han abrazado el entrepreneurismo.
Reforzado por una creciente infraestructura de universidades y capitalistas de riesgo y corporizado por salvajes héroes de negocios populares, la actividad emprendedora necesita transformarse significando más una creación creativa que una destrucción creativa.

El mayor productor de emprendedores en el mundo sigue siendo los EEUU, pero desde allí se ha esparcido por casi todo el mundo su evangelio. La globalización del emprendedorismo está ganando competitividad para todos, particularmente en el mundo rico. Los emprendedores pueden surgir de casi cualquier lugar, incluyendo las alguna vez cerradas China e India. Muchos de ellos alcanzan los mercados globales gracias al desplome de los costos de la revolución del ITC.

Para mucha gente el término emprendedor significa simplemente que alguien empieza un negocio, desde un local en una esquina hasta un high-tec start up.
Existe una definición más restringida y es la de alguien que ofrece una solución innovativa a un (frecuentemente desconocido) problema.

Un emprendedor no se define por el tamaño de la empresa sino por el acto de la innovación. Esta definición tiene un impresionante pedigree intelectual comenzando por Schumpeter. Peter Drucker, el distinguido gurú del management, lo definió como alguien que “desordena y desorganiza”, “el emprendedor innova”, dice. “La innovación es el instrumento específico del emprendedor”.

William Baumol uno de los economistas claves en este campo, lo describe como “el atrevido e imaginativo desviador de los patrones y prácticas de negocios ya establecidas”.
Howard Stevenson, el hombre que más hizo por promover el estudio del emprendedorismo en el Harvard Business School, lo definió como “la persecución de oportunidades más allá de los recursos que usted actualmente controla”.

El emprendedor innovativo no sólo es más interesante que su tipo replicativo. También tiene más peso económico porque genera más empleo. El emprendedorismo está lleno de malentendidos; cinco de los cuales son particularmente persistentes:

  • El primero afirma que los emprendedores son huérfanos y parias”. De hecho, el emprendedorismo es una actividad social como cualquier negocio. El emprendedor puede ser más independiente que cualquier vendedor de traje que sigue las reglas, pero de todas manera necesita de socios, proveedores y clientes para sobrevivir. El emprendedorismo se verifica mejor a través de clusters. Una tercera parte del venture capital americano fluye en Silicon Valley y en Boston. Y dos tercios si sumamos a cuatro ciudades más: New York, Los Angeles, San Diego y Austin.
  • El segundo mito es que la mayoría de los emprendedores recién han abandonado los pantalones cortos. La Kauffman Fundation ha estudiado 652 jefes de compañías norteamericanas y ha encontrado que el promedio de edad era de 39 años cuando ellos comenzaron. El número de fundadores arriba de 50 era dos veces mayor que el de debajo de 25.
  • El tercer mito es que el emprendedorismo es financiado principalmente por el capital de riesgo. Este mecanismo ciertamente es importante en los emprendimientos de capital intensivos tales como lo high-tec y la biotecnología. Además el venture capital puede proveer al emprendedor de consejo, contactos y habilidades de management además de dinero. El dinero que financia a los emprendedores es por lejos el endeudamiento personal o las denominadas tres f (Friends, Fools and Families).
  • El cuarto mito es que para ser exitoso un emprendedor debe producir algún producto que cambie el mundo. La verdad es que los más exitosos emprendedores se han concentrado en procesos más que en productos. Y más aún en procesos que permitan que el cliente se encuentre más satisfecho.
  • El quinto mito es que el emprendedorismo no puede florecer en las grandes compañías. Existen muchas compañías que intentan funcionar como un conglomerado de emprendedores y les va bastante bien. Nokia, Johnson&Jonhson son algunos ejemplos. Otras grandes compañías obtienen la innovación de los emprendedores a partir de la construcción de un ecosistema donde ellas funcionan como venture capital e inversor angel. Muchas farmacéuticas y telcos trabajan de esta manera.

Pero, ¿por qué tanto entusiasmo por el emprendedorismo cuando el mundo se hunde en su peor crisis desde 1930?

Hoy los clientes son difíciles de encontrar, los proveedores tienen menos márgenes de maniobra y el capital es difícil de juntar. En América la inversión en venture capital fue un 33% menor que el año anterior. El riesgo, la sangre que da vida al emprendedor es algo que debe ser evitado. Para los emprendedores, en las crisis tienen más oportunidades que el resto porque ellos son cazadores de oportunidades.

La era de la información está haciendo más fácil para la gente común empezar un negocio y más difícil para los ya establecidos defender su territorio.

En 1960 la composición del S&P 500 era tan estable que tomó 20 años para que un tercio de las compañías constituidas cambiara. Hoy toma sólo cuatro años. Hay muchas razones para esto.

  • En primer lugar, la revolución de la información ha ayudado a individualizar a las compañías existentes. En 1937, Ronald Coase argumentó en su “La Naturaleza de la Firma” que las empresas tienen sentido cuando el costo burocrático de realizar transacciones bajo un techo, es menor que el hacerlo separadamente a través del mercado.
  • En segundo lugar, el crecimiento económico está siendo conducido cada vez más por industrias hambrientas de innovación.
  • En tercer lugar, las economías avanzadas son caracterizadas por el paso de la manufactura al servicio. Las empresas de servicios son generalmente má pequeñas que las manufacturas y tienen menores barreras de entrada.

Microsoft, Genetech, Gap y The Limited fueron todas fundadas durante recesiones. Hewlett-Packard, Geophisical, Service (hoy Texas Instrument), United Technologies, Polaroid y Revlon nacieron durante la depresión.

Las encuestas de opinión sugieren que los emprendedores ven tanto el lado bueno como el malo de las recesiones.
En una encuesta realizada por Endeavor, 85% de los emprendedores afirmó que se vio fuertemente afectado por la crisis y el 88% opinó que lo peor está por venir. Pero ello también proyectaron que su negocio crecería un 31% y que aumentarían su plantel en un 12% este año. La mitad de ellos piensa que podrá reclutar mejor gente y el 39% dice que habría menos competencia.-

domingo, 13 de diciembre de 2009

Ménades y Vestales


Tocamos el timbre suavemente, como una sutileza. Y el ruido que se generó nos hizo comprender el temperamento histérico de ciertas mujeres que viven solas.

Abrió Carola. Nos hizo pasar, nos sirvió un café y se disculpó porque su hermana no estaba lista.

-"No tiene arreglo -dijo- podés decirle que vas a pasar a buscarla a las tres de la mañana para no tener que esperarla pero la vas a tener que esperar igual. Pareciera que lo hace a propósito."

"Sí, qué interesante" -la voz de Julián preludiaba algo raro ya que el comentario de Carola no merecía tanta atención. Quizás por eso ella se sorprendió.

"Pareciera que lo hace a propósito, -dijo Carola como buscando agregar algo- como si hubiera esperado que ustedes llegaran para empezar a arreglarse".

-"Como si buscara que la imaginásemos vistiéndose" -Completó Julián- "Muy amable de su parte".

-"Cómo es eso?"

-"Claro, -dijo Julián con calma- hay ciertos temperamentos femeninos que sólo viven para provocar reacciones en los hombres. Estas mujeres son incapaces de imaginar entre ambos otra relación que no implique una tensión de sexualidad, sea ésta de atracción o de rechazo. En este caso, Luisa provocó en mí una agradable sensación de atracción. ¿No sé en vos, Carlos?"

-"No había pensado en eso realmente, pero ahora que lo decís, creo que mis ojos experimentaron una grosera y poco educada inclinación hacia el cuarto de las chicas."

Todo esto dicho por mí de la manera más aparatosa y afectada de que soy capaz, para dar pie a Julián a continuar con su exposición.

Y ya el efecto se había logrado. Carola estaba inevitablemente interesada en el tema. Y del tema a Julián sólo había un paso.

-"¿Quieren decir que Luisa tarda por ustedes? -agregó nuestra carnada- ¿Para seducirlos?"

-"No lo dijimos nosotros, -aclaró Julián- lo dijiste vos: 'parece que lo hace a próposito'. Lo que yo sostengo es que si ella lo hiciera a propósito, podría decirse que pertenece al tipo de mujer que yo llamo Ménade."

La mirada de Carola se dirigió hacia mí como pidiendo algún tipo de aclaración. Y no era para menos, la palabra Ménade suena a insulto exótico, por eso me vi obligado a adoptar una actitud erudita y explicar:

-"Ménades, Carolita, no es ninguna mala palabra en algún idioma antiguo, ni tampoco significa nada malo para tu hermana. Las Ménades fueron simplemente las nodrizas de Dionisios, dios de la naturaleza, la uva, el vino y la embriaguez para los griegos. Y estas señoritas, todas de buena familia, rendían honor a su dios a través de fiestas que se llamaban bacanales."

-"Pequeño Larrouse Ilustrado." - agregó Julián como reprochándole su falta de lectura-

-"O Espasa y Calpe -le retrucó ella un poco ofendida- pero la explicación no me aclara tu delirio."

-"De eso no me cabe la menor duda, -contestó Julián- entre otras cosas porque la explicación fue de Carlos y no mía."

"Así como la palabra geometría en tiempos de los griegos significó una cosa distinta a lo que hoy, pero sin perder su esencia. Así, repito, la palabra Ménade tiene, en nuestro tiempo un significado muy específico que no responde estrictamente a su origen primitivo aunque sí le debe algo."

"Bien dijo Carlos que las Ménades fueron las nodrizas de Dionisios. También se denominó así a sus sacerdotizas. Ménades o Bacantes. Ellas eran mujeres que adoraban a un dios muy particular de una manera muy particular; las bacanales donde ellas desplegaban toda su locura divina llamada 'entusiasmo' eran verdaderas orgías donde no existía ni la inhibición ni los prejuicios".

"Todo en ellas era instinto puro y voluptuosidad. Ahora bien, de acuerdo a esta descripción podemos denominar Ménade a aquella mujer que hace de toda relación con los hombres un problema de seducción, que maneja sus recursos como un arma y que, lejos de guardarlos en un cajón de su cómoda, los despliega recreando un clima de voluptusidad. Estado que ella no sólo maneja, más bien domina."

-"En conclusión -dijo Carola con tono bélico- podemos decir que vos opinás que mi hermana es una atorranta".

-"La palabra atorranta, -continuó Julián sin inmutarse- que por lo que infiero de tus palabras, considerás sinonimo de Ménade, está cargado de connotaciones peyorativas, de ninguna manera es equivalente al mío que es absolutamente descriptivo. La antítesis del término atorranta es otro concepto peyorativo; 'Beata', que yo nunca utilizaría para conceptualizar lo que está enfrentado a las Ménades".

-"En cambio utilizás"- dije yo-...

-"El de 'Vestal' -siguió Julián encadenando mis intervenciones como quien utiliza a un actor secundario en el teatro, para llevar a buen puerto el monólogo principal- que es mucho más adecuado. Tomados en abstracto ambos términos significan dos actitudes femeninas bien determinadas, pero si los aplicamos vemos que toda mujer tiene en su interior a una Ménade y a una Vestal en pugna."

- "El instinto y la cultura..."

-"Si querés ponerlo en términos de filosofía alemana, Carlos, puede ser. La mujer Ménade es aquella en la cual su instinto ha sometido a sus propias pautas culturales. La Vestal, en cambio, es la que considera a sus normas de comportamiento adquiridas por sobre sus inclinaciones naturales. Todo esto es eminentemente descriptivo, y desde ya carente de todo juicio de valor."

Como se llega a una discusión de este tipo es algo que sólo se puede explicar conociéndolo a Julián. Carola estaba absorta, entre admirada y espantada, pero sin dudas, absolutamente seducida por este personaje.

Yo estaba fascinado, peor todo este juego de luces sería interrumpido por la entrada de la cuarta en disputa:

Luisa.

Debería aquí hacer un breve paréntesis disgresivo para realizar una descripción del nuevo personaje. Como nunca he podido evadirme de mis deberes, allí va:
Entró en la habitación desde el cuarto. Pero no entró del todo; se apoyó en el pórtico que separaba el living del pasillo, nos miró, se sonrió y nos dijo: "Bien, aquí estoy".

Dios, necesito ayuda para describir lo indescriptible, musas de la belleza necesito una nueva dotación de adjetivos para pintar de manera adecuada el apoteosis, para que la gente comprenda porque en aquel momento (así como ahora al recordarlo) me faltó el aliento.

-"Afuera hace frío"- atiné a decir.

Y no era para menos. Lo primero que había asomado ante mis ojos fueron sus hombros desnudos. A decir verdad, todo su tronco estaba desnudo si obviamos (!!!) una especie de top que la cubría precaria pero suficientemente (más tarde averigüé que se trataba de un pañuelo de seda), unos jeans muy ajustados, un cinturón anchísimo y un par de botas tejanas completaban su uniforme.

-"Ya sé"- contestó a mi cuerpo abandonado por mi alma-"llevo mi tapado"- y señaló un perchero tipo vienés que estaba en la entrada y sostenía un sobretodo negro muy bonito, inclusive para mí-.

"Qué lástima"-le contesté con cara de baboso.

Bien, mejor reaccionemos y volvamos a la descripción de Lois, como a ella le gustaba que la llamaran. Ella era ese tipo de mujer que (como ya se habán dado cuenta), impacta de entrada; y que (como todavía no saben) después sigue impactando.
Sus ojos negros, oscurísimos como su tez y su pelo, este último bastante
largo; y su figura absolutamente incriticable, a no ser que se quiera correr el riesgo de que lo tomen por malintencionado, ciego o enamorado, que en el caso de tratarse de alguien que reproche el físico de Luisa viene a ser lo mismo.
Esta trilogía formaba un armonía lírica ideal, la cual se completaba con una sonrisa y una mirada perfectamente estudiadas.


***

De resultas que surgió una segunda pelirroja en nuestra historia. Una segunda peligrosa.

Ella no se reconocía como tal (probablemente era una estrategia para lograr que el prójimo la subestimara y entonces garantizarse la victoria). Pero era pelirroja (peligrosa) a no dudarlo.

Creo que fue Mark Twain quien dijo que cuando las peligrosas son de cierta alcurnia, tienen el pelo castaño claro. Ella lo tenía, en todo caso, castaño oscuro; pero era pelirroja sin posibilidad de redención.

Era algo así como el pelo de la Ava Gardner de Vargas (quien me diga que Ava Gardner tiene el pelo castaño oscuro no vio la acuarela de Vargas). Era un Tiziano perfecto. Un colorado tan lindo cayendo en bucles como marco para unos hojitos celestes tan claros que parecían dos bolitas de cristal transparentes.

Y para completar el cuadro de seducción, para hacerlo totalmente irresistible; era inteligente, era inocente y era buena.

Porque hasta las pelirrojas pueden ser buenas aunque no dejen por eso de ser peligrosas...

viernes, 11 de diciembre de 2009

La tragedia disfrazada.

"La amistad más profunda y exquisita se siente herida a
menudo por el pliegue de un pétalo de rosa". Ducis


"Tengo edad suficiente como para ser padre doce veces, he desperdiciado tantos años de mi vida que puedo considerarme una persona con experiencia. Me he equivocado tanto y me han hecho sufrir el rídiculo tantas veces que me he hecho insensible a todo aquello que venga rotulado como 'espiritual'; es más, creo tan poco en las llamadas virtudes humanas como en las buenas intensiones de mis amigos cuando me aconsejan 'por mi bien' ".

"No puedo leer un texto sentimental, el Werther, por ejemplo, sin que me arranque los más amargos sarcasmos. En definitiva, mi sentido del humor es tan destructivo que creo que el día que decida suicidarme me bastará con ejercitarlo frente al espejo. Forma limpia y elegante de morir; riendo ante la propia miseria."

Éste es un pequeño compedio antológico tomado de manera aleatoria del monólogo que desplegó Julián en el período que se sucedió desde que bajó del avión hasta que terminamos de almorzar.

Yo lo escuchaba atentamente y guardaba sus palabras en mi memoria pero para pensarlas más tarde. No se por qué durante todo ese tiempo no pude dejar de pensar en una frase que se me ocurrió ni bien lo ví entrar al salon del aeropuerto. Un pensamiento sobre lo arbitrario de los juicios acerca de lo bueno y lo malo. Una idea triste...

Pensaba (pensé en aquel momento y lo sigo pensando hoy) que la amistad es una tragedia disfrazada de gran beneficio. Cuando uno obtiene un amigo de verdad (y es cierto que esto es harto díficil) se hecha sobre sus espaldas una carga tan díficil de mantener como esos elefantes blancos que el rey de Siam regalaba a sus súbditos demasiado poderosos para obligarlos a abandonar el país.

Por supuesto que el lector sabe de que estoy hablando, pero voy a aclaralo con una disgresión por si acaso algun temerario se ha acercado a este libro e intenta comprenderlo.

En el antiguo reino de Siam (no pienso ubicarlo geográficamente porque creo que sería una falta de respeto incluso para quienes no son mis lectores), su monarca acostumbraba regalar a aquellos súbditos que habían adquirido un poder peligrosamente grande un elefante blanco. Este presente tirio de parte del rey siamés escondía la secreta intensión de deshacerse del súbdito indeseable. El regalo era tan caro de mantener que nadie podía costearlo sin perder sumas significativas que lo arrastraban más tarde o más temprano al ostrasismo o a la ruina. Era un regalo al cual se había hecho acreedor por sus buenos servicios, se lo llamaba regalo, nadie podía decir que no lo deseara, pero tenerlo acarreaba grandes males.

Con la amistad pasa lo mismo.

Nos ganamos un verdadero amigo después de grandes esfuerzos. Quizás pruebas de lealtad, o arriesgando nuestra fortuna. También puede haberse forjado la amistad a partir de algún momento peligroso en el que dos almas se encontraron sin escudo y por esas casualidades fatídicas ninguna de las dos quiso herir a la otra. Esto generó una confianza, un capital que ambas partes sobrevaloraron y se dieron a incrementar. Pero el costo de mantenimiento de este capital (a veces se me escapa la formación de economista) es tan alto que no nos permite disfrutar de él. Terminamos dejando de ser nosotros para poder conservar el elefante blanco que se nos ha ofrecido. Deseamos tanto no herir a ese projimo que nos autoflajelamos. Y además de eso sufrimos por su sufrimiento.

Si los dos se quieren verdaderamente, ambos sufren. Si es verdad lo que dice el precepto, que entre dos amigos sólo uno de ellos es amigo del otro; entonces uno, al menos, será afortunado.
He sufrido la amistad verdadera y puedo decir que es algo tan doloroso como el amor verdadero. Y pesar de los pesares, y áas allá de las heridas; sigo sin poder presindir ni de uno ni de otro. Sigo precipitandome sobre ellos con la vocación de un suicida. Buscando en el mal mi bien. Y dejando de lado toda consideración psicológica y lógica, creo que estos dolores deseables han sido los que han dado sentido a mi vida.

La amistad y el amor son tragedias disfrazadas. Pero la vida también lo es. Nunca será esteril prestar atención a quién argumente sobre los dolores de la vida y la paz de la muerte. Pero quién eligiere vivir, nunca podrá hacerlo sin arrojarse al peligro supremo del amor. Arbitrario, tonto y, seguramente inutil. Pero deseable.

martes, 8 de diciembre de 2009

Amor y Cálculo (Soneto sobre un rostro que debió ser renacentista)

El tema de un poema de Petrarca,
La imagen de una Venus de Tiziano,
Fanático, completo, duro, arcano
Encuentro al arquetipo que te abarca


La luna intempestiva te remarca
El sello de grandeza veneciano
'Dogueza' de un católico-pagano
Virago ser de virgen heresiarca


Paciencia en la pasión es tu fineza.
Cual Roma eres loba: madre y fiera.
Mar eres. Tierra eres. Lago y monte.


Enigma transparente en su nobleza,
Tu alma es un infierno toda entera
Delante va la idea, tu Caronte.-

Foto: Mujer de Perfil: Claudio Basso

No hace falta una decada

En agosto de 1943, Luis Einaudi, -quien luego sería presidente de Italia y uno de los artífices de la recuperación de la posguerra- escribía un artículo titulado “No se necesitan decenios”.

En el mismo, se quejaba de los agoreros que ponían en términos temporales la recuperación económica de su país y sostenía que las recompensas por resolver los problemas no tardan nada, desde el momento en que se liberan las fuerzas creadoras de los empresarios.

“¿Por qué muchos están desanimados pensando en los decenios de trabajo duro necesario para rehacerse un lugar en el mundo? – preguntaba Einaudi en su artículo - Porque se piensa que la recuperación, la vuelta al bienestar, son posibles solamente gracias a elementos materiales, a la formación de nuevos capitales, a los préstamos amplios de dineros o mercancías desde el exterior.”

La clave del crecimiento, sostenía Einaudi, no estaba en los bienes materiales que son importantes aunque no esenciales, sino en las condiciones necesarias para que los generadores de empresa puedan operar:

“Si los hombres pueden confiar en el porvenir; si saben que las leyes en vigor no cambiarán, sino después de una libre y larga discusión, a la que todos tienen acceso; si saben que las leyes vigentes no pueden ser modificadas por el arbitrio de un jefe, y deben ser aplicadas según la interpretación de un magistrado independiente; entonces, estén seguros que los aportes materiales para la reconstrucción del país acudirán de todos lados, del interior y del exterior.”

Son las reformas institucionales y el cumplimiento de la ley lo que motoriza el crecimiento y atrae al capital material. Con la creación de estas condiciones el crecimiento se da con facilidad y el empleo empieza a crear riqueza, sin el imperio de la ley lo único que logra el gobierno es contener una pobreza creciente a través de programas donde se reparten mendrugos.

Esta realidad lo fue tanto para Italia, como para todos los países europeos luego de la Segunda Guerra Mundial. También lo fue para la Argentina de la hiperinflación, y la regla es general para cualquier país sumido en una crisis terminal: el camino de la recuperación puede iniciarse en este instante, sólo basta ponerse a trabajar en la dirección correcta.

El tiempo no es una pasiva concatenación de minutos, no es simplemente un devenir de fuerzas ciegas que hacen que las cosas sucedan ante nuestros ojos. El tiempo es construcción diaria de la voluntad, y depende de su utilización, los resultados que obtendremos.

Tampoco se requiere de complejas ingenierías ni de enormes gestos patrióticos. Cuidémonos de los que inflan sus discursos con palabras como patriotismo, sacrificio o piden grandes esfuerzos, pueden apostar a que ningún renunciamiento surgirá de ellos.

El camino no es fácil pero no porque sea complejo. El camino no es fácil porque está sembrado de pícaros y encantadores de serpientes que buscan vendernos la fórmula mágica para la Argentina exitosa, una fórmula que, supuestamente, sólo ellos podrían aplicar de manera de convocar a todas las fuerzas reactivadoras y ahuyentar a los demonios que evitan que logremos nuestro merecido éxito.

Lo que esta crisis debería enseñarnos es que los charlatanes los pagamos con nuestro dinero y que no hay forma de crecer ni en tiempos de crisis ni en tiempos bonanza sin levantarnos todos los días y realizar nuestro aporte comprometido.

Tampoco se necesita una plétora de capital ni un ejército de capaces para poner a la Argentina en marcha. Bastan algunas reformas en los aparatos de administración del estado y en los contratos que relacionan a la gente, que aumenten su productividad y cambien las expectativas de rentabilidad de los emprendedores:

1. Una Reforma del Estado
De manera que el dinero que pagamos en forma de impuestos vuelva efectivamente en servicios: seguridad, salud, educación, calles limpias y arregladas, trámites sencillos y rápidos. Una reforma del Estado no es echar gente, ni vender la Patria; es que quienes son servidores públicos cumplan con su trabajo y que toda la sociedad pueda disfrutar de su aporte.

2. Una Reforma Tributaria

Simplificando la maraña de regulaciones, impuestos y excepciones impositivas por pocos, simples y bajos impuestos que se paguen regularmente permitiendo que las empresas ganen y crezcan para que ellas, creen empleo y empujen el crecimiento.
Es una vergüenza contar con un sistema impositivo que es fuente de corrupción y que hace que una empresa pueda ganar, solo si defrauda al fisco.

3. Una Reforma Federal
Que dé un nuevo sentido al Sistema Federal Argentino a partir reglas del juego claras que eliminen la coparticipación federal que hace que las provincias puedan repartir lo que no recaudan transformándolas en clientes del Estado Nacional y en dadoras de favores políticos para sus gobernados. Hoy la mayoría de las provincias chicas en vez de buscar crear trabajo genuino son cuevas de empleados públicos.

4. Una Reforma Laboral

Es necesario incentivar la toma de trabajadores y la disminución del desempleo a partir de leyes laborales flexibles que premien a los buenos trabajadores y castiguen a los malos. Un desempleo del 30% no se debe a cuestiones mágicas, es la consecuencia de leyes que funden a los empleadores con cargas laborales imposibles de soportar.

No se requieren decenios para que Argentina vuelva a ser la que fue. No se necesita de grandes prohombres ni desinteresados patriotas. Que cada uno piense qué pediría para ser él mismo un generador de empleo neto y un empresario exitoso; eso es: seguridad, paz interior, rentabilidad para su empresa y posibilidades de contratar personal sin fundirse en el intento.

La Segunda Guerra Mundial fue una catástrofe de dimensiones aterradoras, millones de personas murieron y incontables recursos materiales fueron dilapidados y destruidos. Pero el mundo volvió a crecer y la historia lo llamó milagro. No se necesitaron décadas, sólo entender que la producción, que consiste en hacer funcionar y cooperar lo que por sí está desunido, no es un hecho material; es un hecho espiritual. Es el milagro que genera la confianza de la gente en las leyes y el convencimiento de que existe un premio para quienes encaren empresas; un premio que no les será robado por el gobierno.-

lunes, 7 de diciembre de 2009

Semejanzas

No es simple para una soroastriana como vos
(No me atrevería a llamarte maniquea)
Entender la policromía del silencio.
Es difícil que un ecléctico como yo
(De considerarme sofista mentiría)
Pueda definir cómo funciona esta ciencia.

Imaginemos que la vida son vectores
(Cada vector es una vida dirigida)
Ahora es fácil explicarte que dos rectas
No se cortan en más de un punto mientras vivan.

Pródigos en donar responsabilidades
Y en otorgarnos derechos imaginarios
Todavía no aprendimos a dar las gracias
Por algunos "no te amo" garantizados
que se regalan desinteresadamente.

Sin embargo yo prefiero esta garantía
A la terrible sucesión de hipocresía
A las cuales el mundo nos tiene acostumbrado;
Ya que la insaciable necesidad de probidad
ha fabricado virtudes de baja ley.

Prefiero saberme una recta paralela.
Y que aunque no tengamos ni un punto en común
viajamos muy cerca, unidas en el tiempo.

Sé que no tenemos los mismos objetivos
Tu estrella no es mi estrella aunque las hermanemos.

No acusemos al prójimo por la soledad
Como no acusamos al agua porque moja.

No somos más que rectas que buscan su meta.

Piensa que las vidas que crucen en nuestras vidas
serán pequeños parentescos indirectos
que vamos a poder compartir de camino.

Es bueno saberte mi recta paralela
En geometría se las llama semejantes.

Vos sos mi recta semejante más cercana.-

domingo, 6 de diciembre de 2009

Cartas Liberales (I): Liberalismo y Socialismo

Querido amigo:
¿Cómo va todo por la apacible tranquilidad de la Pampa Argentina? Me imagino la buena disposición que tendrás hacia el género humano cuándo lo único que puede interrumpir tu soliloquio es el rumiar de los animales y el viento sobre tu ventana.
Todo es diferente acá en Buenos Aires. Entre el ritmo alocado de la gente, el ansia de destacarse hasta en la más nimia conversación, la vida familia demandante y la actividad pública desesperada, no sé como no estoy definitivamente misántropo; lo que si sé es que la necesidad de esconderme en mi escritorio cada vez se parece más a la hibernación de un oso gris americano.¡Sólo me falta rugir!
Entre las cosas que me han sacado de quicio esta semana se encuentra la pertinaz y metódica cantinela de las campañas políticas en víspera de elecciones. Esta gente se ha creído el cándido comentario de Goebbels y se dedica a mentir como si de ello dependiera su vida. Tal vez es así y tal vez así deba ser...
En alguna medida, el motivo de esta carta que te escribo para contarte y contarme los avatares que sufrimos, es este echarle la culpa de todos los males al liberalismo. No sé de donde ha venido a caer tan bajo una palabrita de origen tan noble y que a mí todavía (debo ser el único en este bendito país) me conmueve hasta las lágrimas. Resulta que ahora es sinónimo de corrupción, culpable del empobrecimiento del pueblo y causante de todas las persecuciones que reciben los sectores más postergados del país.

Yo sé que este tipo de estupideces debería resbalarme olímpicamente pues es solamente una palabra y ni alcanza ni lastima a todos aquellos que han construido el gran andamiaje humanista que ha puesto al hombre por encima de todas sus superestructuras opresoras.
Desde Locke hasta Berlín, los verdaderos liberales están ahí sosteniendo sus opiniones más allá de los prejuicios de los cazadores de brujos y de la represión de los estados, siempre recelosos de los avances del hombre sobre sus propias vidas.
Sucede que hoy he charlado con algunos políticos de la llamada centroderecha argentina y los sentí tan antiliberales que me pregunté en qué partido andarán sufriendo mis hermanos y cómo hacer para dar con ellos de alguna manera.
Se me ocurrió que sería útil poder delimitar el significado del liberalismo, que se podría establecer un criterio de demarcación como el que Popper había tentado hacia la ciencia. Pero que sobre todo tenía que decirme a mí mismo dónde estaba parado como liberal.

En primer lugar, quiero dejar claro que el liberalismo es un principio no una ideología. La diferencia es fundamental, porque determina la naturaleza de lo que significa ser liberal. El Marxismo, el Thatcherismo, el Falangismo son ideologías. Tienen respuesta para todo incluso para las preguntas que no se han formulado. Ser partidario de las privatizaciones puede ser una conclusión liberal a un problema o puede ser una respuesta conveniente para un político deseoso de enriquecerse o para un empresario inescrupuloso. Una ideología tiene enemigos un principio tiene corolarios que deben ser analizados y testados por la realidad.

Liberalismo y Socialismo son principios antinómicos. Existen como herramienta de análisis más allá de los intereses de las personas. Tienen que ver con el grado de responsabilidad que les cabe a los individuos dentro del entramado social. Los liberales soñamos con un mundo donde la responsabilidad individual sea la más amplia, donde los hombres se hagan cargo de sus vidas.
Los socialistas, recelosos de los individuos con más poder, creen que deben crear resortes y defensas que eviten abusos de parte de estos.

Como verás represento a la antinomia liberalismo-socialismo como un intento de resolver el problema de la responsabilidad social de la gente. Hasta aquí no hay nada perverso. Socialismo y liberalismo son principios de análisis validos y verificados en la sociedad.
Nadie (o muy pocos) son tan liberales o socialistas como para negar el hecho empíricamente verificable de que las sociedades tienen distintos niveles de responsabilidad-irresponsabilidad frente a sus pares.

La diferencia reside en el principio de donde se parte, y si lo planteamos de esta manera es tan fructífero que solo puede conducir a una solución consensuada. Ante un problema concreto el socialista planteará argumentos que apunten a acotar el margen de acción de los individuos guiándolo hacia el camino correcto. El liberal confiará en que la gente elaborará la solución y la encontrará siguiendo su camino. Tengo el convencimiento de que lo que hace que el socialista o el liberal lo sean es el pesimismo u optimismo sobre la capacidad de los individuos de alcanzar los medios para resolver sus propios problemas.
Si estoy en lo correcto, tanto liberales como socialistas deberían llegar a soluciones muy similares, porque el punto de partida de un análisis es irrelevante si éste se sigue hasta hallar la mejor solución disponible. Esto efectivamente se verifica en las democracias madura donde el juego de intereses es tan equilibrado que el debate tiene niveles elevados de racionalidad y elementos de juicio.

En nuestro país, el cual podríamos llamar “El paraíso de Goebbels”, esto no se verifica. Las reglas del juego no plantean un debate sobre los medios para resolver un problema, de hecho no existen los problemas. Hay enemigos que evitan que los buenos logren la felicidad del pueblo. Un criterio tan primitivo de análisis invalida cualquier noción de socialismo o liberalismo. Chávez no es socialista, es un autócrata que esgrime una palabra para enardecer a las masas y someter a quienes no le obedecen. Las llamadas política liberales de los 90 eran una excusa para obtener créditos y mantener un estado deficitario e ineficiente.

Obviamente, el socialista tenderá a encontrar las soluciones en un mayor numero de leyes que reglamenten el funcionamiento del tejido social y una participación más activa del estado.
El liberal en contraposición, confiará más en la actividad de los privados y en la espontánea respuesta social.
Lo importante es que tanto liberales como socialistas sean democráticos, es decir respetuosos de las posiciones del otro y ansiosos por hallar la mejor solución posible.
Socialismo y liberalismo es mucho más de lo que nos ha tocado en suerte a los argentinos. Por desgracia, en vez de esos principios se nos ha dado mucha, pero mucha riqueza material...