"No necesito hablar
ni mentir privilegios;
bien me conocen quienes
aquí me rodean,
bien saben mis congojas y mis flaquezas.
Eso es alcanzar
lo más alto,
lo que tal vez nos dará el cielo:
No admiraciones ni
victorias
sino sencillamente ser admitidos
como parte de una realidad
innegable,
como las piedras y los árboles.
(De "Llaneza", Jorge luis Borges)

sábado, 3 de abril de 2010

El tiempo, Wimpi



Sacarle la punta al lápiz con una tijera y lustrarse los zapatos con la colcha, son cosas que el tipo hace a cada rato. Sacar tornillos con una uña y rascarse la oreja con un fósforo, también.

El tipo tiene una práctica de la vida, que es lo que le da la llamada experiencia. Pero carece de una teoría de la vida, que es lo que le permitiría reunir en cualquier momento todos los recursos para afrontar con éxito a cualquiera que fuesen el enojo, la pena o el miedo.

El teórico es el tipo que desde que el perro era niño lo acostumbró a no acucharse en las sillas del comedor. El práctico es el tipo que, habiendo descuidado (para no perder el tiempo) la educación del perro, cuando lo ve en la silla le tira con algo y rompe el florero.

El teórico es el que elige la ballenita del tamaño del cuello, y el práctico es el que rompe la larga, sin tener en cuenta que después resultará corta para otro cuello más alto, dando motivo a la frustración del intento de erguirlo con la ballenita mutilada,o un inútil y antiestético pataleo.

El tipo no ha logrado aún la baquía que le facilite el manejo de las cosas, ni su propio manejo. Estruja el tubo de la pasta de dientes creyendo que así "hace más rápido", sin recordar que la próxima vez tendrá que extraer la pasta con una horquilla.

Se saca los zapatos sin desatar ("para hacer más pronto", y a la mañana siguiente, para desatarlos en el aire emplea un tiempo cuatro veces mayor del que hubiese empleado dasatándoselo puestos.

Siempre ha sido más fácil manipular un zapato relleno que uno hueco.
El tipo vive en borrador, dispusto a pasarse en limpio al día siguiente. Pero, como al día siguiente no tiene tiempo, en vez de ir puliendo horas que agracien, luego, al agazapado recuerdo, va amontonando escombros, que ha de dificultar a la siguiente tentativa.

No tiene noción del tiempo.

Cuando el tipo es lerdo dice: "hay que darle tiempo al tiempo"; y el tiempo pasa, entonces, inútilmente por el tipo. Cuando el tipo es nervioso dice: "hay que aprovechar el tiempo"; pero como lo llena de empujones, de surmenages, es él, de esta manera, quién pasa inútilmente por el tiempo.

Cuando el tipo no hace nada dice que está "haciendo tiempo". Pero si cuando no hace nada, "hace tiempo", ¿cómo es que le falta tiempo cada vez que lo necesita?

El tiempo es la dimensión fundamental del tipo. Es el medio maravilloso a través del cual el tipo dura. No es el cambio el que es producido por el tiempo, sino que es el tiempo el que es producido por el cambio. El tiempo existe, en tanto que existe la actividad creadora, el tránsito de lo que no es a lo que es.

Cada hora del tiempo ("quanta" en el fluir incesante) es como un castillo encantado. Sin embargo, el tipo no llega a prender nunca la palabra mágica que hace dormir a los dragones que cuidan el castillo. Ni consigue la llave para entrar por la puerta de los escuderos.

El tipo no advierte que el tiempo que se amontona en el recuerdo no compensa nunca del que se achica para la esperanza.

Mientras le pone tiza al taco de billar, dice el tipo: "voy a matar el tiempo". Y es el tiempo quien mata.

Mata por su falta, que no es por su presencia: como el aire...

Mata totalmente cuando se le confunde, cuando se le revuelve, cuando se le mutila. Si se sabe dignificarle la marcha, en cambio, sólo la vida es lo que muere... El tiempo fluye generoso, marcando en la memoria la lección de su ayer, poniendo frente al paso la cancha de su hoy y agraciando con un gesto de convite a su mañana.

Y el tipo o desatiende lo vivido y cae del pasado al presente como cae una culebra del techo, para luego tener que pasar el porvenir curándose del golpe, o emplea el presente en hablar, aprensivo, de la marca que le dejó el pasado, y entonces, entra al porvenir descalzo, hablando sólo, mirando si lo siguen...

Todo, empero, es presente. Hay un presente del pasado, un presente del presente y un presente del futuro.


Y al tipo le caben, dentro de eso, tres dimensiones milagrosas: la del paso hacia adelante, la del pensamiento hacia adentro, la del sueño hacia arriba.
Cuando se anden, a través de los caminos todavía intransitados de esta alma arrecida de secretos y de encantos, obtendrá el tipo en cada minuto la revelación de su eternidad.



Wimpi: El Gusano Loco: Link PDF para descargar

jueves, 1 de abril de 2010

El universo piensa

"El primer "muchachos qué tallarines les serviría!", un verdadero impulso de amor general, dando comienzo a la vez al concepto de espacio y al espacio propiamente dicho, y al tiempo, y a la gravitación universal, y al universo gravitante, haciendo posibles millones de soles, y de planetas, y de campos de trigo, y de señoras Ph(i)Nk dispersas por los continentes de los planetas que amasan con los brazos untados y generosos y enharinados y desde aquel día perdida y nosotros llorándola". Italo Calvino (Cosmicómicas)



¿Qué es pensar? Pensar es realizar especulaciones sobre la realidad, es conjeturar, teorizar. Creemos que sólo piensa el ser humano y en virtud de ello nos sentimos diferentes al resto de la naturaleza.

Además pensamos para tomar decisiones. Pensamos para actuar.

Supongamos que nos damos cuenta que tenemos hambre y que sería una buena idea irnos hasta la panaderia de la otra cuadra a comprar unas facturas. He aquí un pensamiento simple y una solución directa. Tomamos la llave y cuando vamos a abrir la puerta suena el teléfono, atendemos y perdemos 5 minutos en una conversación trivial, cortamos. Vamos a tomar el ascensor y no funciona; debemos bajar por escalera... Y así, varias alternativas se cruzan por nuestro caminos demostrando que llevar el pensamiento a la acción requiere un ingrediente nada desdeñable, la voluntad.

Cada curso de acción que pensamos es influenciado, corregido, desviado y, a veces bloqueado por millones de otras decisiones tomadas por otros seres humanos y por millones de fenómenos no humanos que se atraviesan y lo afectan.

Aún cuando nuestro pensamiento tuviera la capacidad de anticipar mediante complejos modelos de decisión la mayoría de estos fenómenos; la anticipación misma influiría en muchos de ellos, modificándolos a su vez.

La trayectoria del pensamiento original "ir a la panadería" es modificado por la realidad al punto de enriquecerlo de manera aleatoria dándole a esa línea recta imaginaria, la forma de un "electrocardiograma".

Una trayectoria de ese tipo se comoce como "recorrido aleatorio" y es el camino (podríamos llamarla también la forma geométrica) más común en la naturaleza. De hecho el movimento natural por excelencia es ese y se encuentra tanto a nivel microscópico como a nivel macroscópico.

Ahora bien, nuestro pensamiento como especulación es muy simple. Podría decirse que forma parte del reino arquetipos de Platón. Pero en el momento en que lo llevamos a la acción ha tomado un recorrido muy parecido al que toman las cosas que "no piensan", las cosas de la naturaleza.

Si aceptamos que el fenómeno de la acción humana es la consecuencia del pensamiento humano, la acción no humana que describa una trayectoria análoga podría tener el mismo origen.

Podríamos decir que la acción del mar sobre la costa es el producto del pensamiento del mar y que la acción del planeta en su recorrido podría ser el resultado de su pensamiento.

Lo que quiero graficar es que si la humanidad describe el mismo tipo de trayectorias que la naturaleza es porque forma parte de la misma y no se encuentra divorciada de ésta como opinan algunos filósofos.

Los seres humanos dibujamos recorridos aleatorios donde quiera que actuamos. En la economía, en el desarrollo de ciudades, en nuestra predación diaria sobre el planeta.

Si asumimos que estos dibujos surgen de la interacción del pensamiento de la humanidad podemos inferir de manera plausible que el universo piensa, que tiene un plan.

Yo creo esto, y además creo que es lo que Darwin sintetizó en la palabra evolución y es lo Boltzman nos describió como entropía.

Uno de mis libros favoritos sin discución es "Cosmicómicas" de Italo Calvino. En este libro el narrador, Qfwfq, que tiene la misma edad que el universo, nos describe una zaga evolutiva hasta nuestros días.

Lo maravilloso de esta serie de historias es cómo Calvino no interpreta al universo y su devenir como algo separado de la humanidad. Universo, naturaleza, humanidad son todos la misma materia empujada por el mismo motor. En el caso de estas historias, el amor.

Amor, entropía, evolución. Hay algo que está empujando al universo hacia alguna parte. ¿No sería bueno tratar de averiguar de que se trata?

Ternura

Existe, estoy seguro,
un equilibrio que perdura.
El punto mágico y profundo
de la ternura.

El mundo va gastando viejos versos,
nos erosiona;
dejando rostros secos y grotescos
y una gran loma.

Allí depositamos frustraciones,
sueños ya muertos;

allí está el mundo que juramos
y el juramento.

Daríamos gustosos nuestras vidas,
lo que sabemos,
por volver a encontrar esa ternura
y ser sinceros.

Secos nuestro rostro y nuestra alma
el viento de los años no nos duele
pero daña.-

sábado, 27 de marzo de 2010

Regresión Feliz

No me dueles, mujer, como no duele
la soledad que se nos hace eterna
y sin embargo pasa.

No me duele tu distancia o tu ternura
que te hace inalcanzable ante mis ojos.

No duele tu piedad.

Disfruto de esa vocación de niño
que te empeñas prolija en fabricarme,
gozo mis privilegios.

Por ejemplo: el derecho al no deseo
al merecido olvido de la carne
al week-end de la histeria.

Por ejemplo: la levedad del verso,
un hueco de vacío que se agranda
serruchándome el piso.

Verbigracia final: Dios no me afecta
he vuelto a ser una dulce mascota
que se llena la boca de caprichos
para dar a cambio una sonrisa
mezquina, calculada
y llena de inocencia.

viernes, 26 de marzo de 2010

La angustia del arquero frente al tiro penal

Cuanto más inteligentes; más compleja se presenta la vida y, al menos aparentemente, mayores probabilidades de tener éxito. ¿Es esto cierto?

Cuanta más información tengamos mejores decisiones vamos a tomar. ¿Es verdad?


Imaginemos el gerente de una compañía frente a una inversión multimillonaria, o un presidente que debe decidir si atacar o no a un país vecino o a un enamorado que deba elegir entre darle un beso a una chica o posponerlo. El aumento en la cantidad de información no siempre redundará en una mejor decisión. Puede incluso significarle una pérdida de tiempo precioso, un mensaje de irresolución o la imagen de ser un pacato.

El costo de la recolección de la información puede resultar muy superior a su beneficio.

En algunos casos, incluso más información puede inducir al error. Si el contrincante sabe de nuestro dilema puede filtrar algunos bits más de información falsa o falseada para inducirnos a error. Es un juego de poker.


El componente aleatorio es intrínseco a la existencia de un futuro a construir y da por tierra la hipótesis determinista del demiurgo laplaciano. Por más información que sumemos al modelo siempre habrá un infinito más por sumar. Es más, mucha de la data acumulada se habrá puesto vieja y no nos servirá.

Imaginemos la decisión de un arquero frente al tiro penal, no importa cuánta información recopile ni cuan sofisticado sea su modelo, la decisión final será izquierda o derecha. Y la estrategia más sofisticada no valdrá más que la simple estrategia de tirar una moneda.

Esto explica muchas veces por qué en los puestos de decisión se encuentran sujetos orientados a la acción sin mucha profundidad pero con una gran intuición.
Eso explica también por qué un buen deportista no requiere de un físico o de un matemático que le asesore.

Y, eso explica finalmente, porque los reflexivos y los tímidos no son los preferidos de las mujeres; a los gatos no le gustan los ratones prudentes.


Die Angst des Tormanns beim Elfmeter

domingo, 21 de marzo de 2010

Al Gusano

"El gusano es el único emperador de la dieta; nosotros cebamos a todos los demás animales para engordarnos, y nos engordamos a nosotros mismos para cebar a los gusanos. El rey gordo y el escuálido mendigo no son más que servicios distintos, dos platos, pero de una misma mesa; he aquí el fin de todo.-"
W. Shakespeare; Hamlet; Acto IV, Escena I

La muerte va forjando nuevas formas
Y el supremo arquitecto, don gusano,
le cambia la cara al deseo humano
con su vientre, dictando nuevas normas.

No existe un logaritmo ni una horma
donde calzar la fe de los hermanos,
no existe una cadena ni una mano
que enlace el devenir y le de forma.

El capricho es la ley que nos condena,
la esperanza, el castigo en esta vida
y la muerte es el fin de toda pena
la libertad creadora concedida.

Ella escribe las formas de la mano
del dux de la creación que es don gusano.-

sábado, 6 de marzo de 2010

Hacia la mitad de la vida


Nel mezzo del cammin di nostra vita
Mi ritrovai per una selva oscura,
Chè la diritta via era smarrita
Ahi quanto a dir qual era è cosa dura”
(“Hacia la mitad de la vida me perdí en una selva oscura
por haberme separado del camino recto:”)
Dante Alighieri. La Divina Comedia


La Divina Comedia es el poema que elevó al Dante a la categoría de emblema del idioma italiano. Es una descripción de su tiempo, un libelo político y un poema de amor; pero yo lo he leído en esta oportunidad, como una larga reflexión de una persona que ha llegado a la madurez y que luego de una juventud agitada e irreflexiva, dedica un poema a analizar las consecuencias de las acciones.

La juventud es la estación anterior a la adultez. Sus principales características son la abundancia de energía, un carácter en formación y la tendencia a andar en manada.

Durante la juventud estamos subiendo la montaña de la vida. Es una tarea ardua de formación de personalidad donde los otros tienen un rol muy importante en nosotros. Vivimos por comparación y necesitamos, dada esta geografía, el apoyo de nuestros cercanos.

En la tarea de escalar utilizamos ciertas herramientas y olvidamos otras. No somos muy reflexivos, nuestra tarea principal es incorporar prácticas y lealtades. Sufrimos las deserciones como traiciones. Sobrevaloramos la acción. Nos duele el fracaso.

Hacia la mitad de nuestra vida, de una manera o de otra empezamos a percibir nuestra altura. El camino se ameseta y el vértigo se diluye. La energía se orienta y las acciones que antes nos divertían, ahora se tornan repetitivas y triviales.

Tomamos conciencia de nuestra individualidad y empezamos a reflexionar sobre el camino que resta por recorrer. Y esa reflexión es muy parecida a la del Dante: Infierno, purgatorio, paraíso.

  • Sebastián se separó hace un mes y no es que no quisiera a Sara... el matrimonio y los hijos les habían secado la vida. El sueldo se iba en el colegio de los chicos y... los chicos. Ambos tenían que recuperar sus vidas.
  • Esteban quiere dejar de ser un adolecente. Con 40 años está cansado y se siente fuera de lugar. Quisiera tener mujer e hijos que le permitan recorrer el resto de su vida con más fluidez y contención.

  • Felipe no vuelve a casa hasta tarde. Le escapa al agobio familiar con una mezcla de after hour, trabajo y secretarias sedientas de privilegios. Le gustaría dar marcha atrás y empezar todo de nuevo.

  • Majo se encuentra repitiendo una y otra vez los viejos trucos para conseguir chico. Claro, con 35 años esos trucos aburren, tienen efecto en los que no le interesan y cada vez duran menos.
La madurez viene cuando el “modelo escalador” de la juventud empieza a chirriar porque la geografía ha cambiado. En ese momento empieza a hacerse imperiosa una herramienta que ha tenido poco uso; la reflexión.

Como el Dante, nos hallamos perdidos en un escenario desconocido, “en una selva oscura”. Y en ese momento lo más importante, es saber que engañarnos a nosotros mismos, es muy mal negocio.-